Película del mes

captura-de-pantalla-2013-05-04-a-las-23-22-31-2En Hollywood no son muy dados a prestar demasiada atención a las creaciones que provengan de más allá de sus fronteras. Los directores extranjeros lo tienen complicado para hacer ruido entre el gran público estadounidense con trabajos realizados en sus países originarios. Quizás haya que buscar la razón en el propio funcionamiento de la industria estadounidense, omnipotente, hermética y consciente de su enorme poder para construir un complejo entramado capaz de satisfacer las necesidades de un público local poco acostumbrado a volver su mirada hacia otras realidades. Es, por lo tanto, más que probable que para la amplia mayoría del público el nombre de Park Chan-Wook sea completamente extraño y muchos se acercarán a Stoker, su primer trabajo en suelo estadounidense, sin saber absolutamente nada de las anteriores cintas de un autor que por méritos propios se ha convertido en un imprescindible del panorama cinematográfico contemporáneo.

Los inicios de la carrera de Park Chan-Wook se remontan a la década de los 90 pero no sería hasta los 2000 cuando empezaría a despuntar. Su participación en el Festival de Berlín con Joint Security Area lo colocó en el centro de todas las miradas y el posterior Gran Premio del Jurado con el que el Festival de Cannes reconoció su Oldboy en 2004 lo consagró. Este último es probablemente su trabajo más emblemático y en él se observan los rasgos más característicos de su filmografía, la venganza es el tema central de la película (de hecho es el segundo episodio de una trilogía acerca de esta cuestión que completan Sympathy for Mr. Vengeance (2002) y Sympathy for Lady Vengeance (2005)) y la extrema violencia filmada con una elegancia y un esteticismo abrumador son su seña de identidad. La historia está protagonizada por personajes extraños en situaciones límite, como los que pueblan el resto de sus trabajos, y el humor bizarro y un sentido del romanticismo un tanto perturbador son los ingredientes que completan la receta. Su particular visión del amor alcanzó sus cotas más altas en Soy un cyborg (2006), una marcianada poética que cuenta un peculiar romance que tiene como escenario un centro psiquiátrico. Y antes de Stoker lo último de Park Chan-Wook había sido Thirst (2009), una historia de terror que con cierto tinte existencialista narra la historia de un sacerdote que de manera repentina se convierte en vampiro. Con estos antecedentes el salto a la meca del cine del surcoreano es sin duda uno de los acontecimientos del año.

stokerSuspense sobre suspense
Stoker es una película que tarda tiempo en revelarse a sí misma como lo que es, como si en su interés por mantener el suspense creará en nosotros la incógnita de a qué género podemos asociarla. India Stoker (Mia Wasikowska) aparece al principio de la película retratada en espacios armónicos, naturales. Vacíos de presencia humana excepto la suya, y rodeados de una atmósfera entre onírica y de cuento infantil (quizás en el punto en que ambos se cruzan). Antes de poder hacer elucubraciones hacia lo fantástico, la realidad baja las imágenes a tierra. Es el día que India cumple dieciocho años, pero también el día que su padre ha muerto.

La rutina del funeral sirve para presentar a los personajes, sus conflictos y sus características de forma magistral: esta película es casi siempre un mecanismo de relojería. India estaba muy unida a su padre, y se muestra taciturna, pero los detalles dejan claro poco a poco que no es una situación temporal. India es diferente. Es muy inteligente y eso la convierte en una solitaria, incapaz de sentirse comprendida. Sus gestos, su vestuario, sus miradas ocultan su feminidad indefiniendo su edad entre la niñez y la adolescencia. Su madre Evie es un personaje antagónico al que un acierto irónico en el casting impone el rostro castigado por el bótox de Nicole Kidman, que conserva sin embargo el cuerpo de hace veinte años. En sus gestos forzados se lee la preocupación por las apariencias y por revivir emociones jóvenes (con el rechazo de responsabilidades que ello conlleva) En ese sentido hay una inversión de roles que no se completa: India es más madura que su madre, pero esta sigue forzándola a cumplir con obligaciones sociales contra las que se rebela como una niña tozuda. El detonante de todo esto es la aparición en el funeral del apuesto tío Charlie (Matthew Goode), hermano de su padre, del que India no conocía su existencia y que se queda a vivir en la casa, impuesto por su madre como hombre de la casa para facilitar la transición.

A partir de este momento, los distintos fragmentos de la película la hacen cambiar de tono. Alrededor de los rituales familiares de las comidas, los toques de humor sutil del guión la acercan a ese pulso que Tim Burton parecía haber inventado y con el que no acierta a dar desde hace un tiempo. Sin embargo, la tensión sexual entre la madre y el tío de India abre una caja de Pandora. Entre la frialdad de una casa que rompe con la exhuberante naturaleza que la rodea y la recta moral casi victoriana que parece imperar en ese ambiente se abren grietas. Sorprendentemente, Stoker no es una película de época: India es alumna del más tópico high school americano. Ese espacio la presenta en un contexto radicalmente sexualizado del que hasta ahora la película la había excluído. Los intentos de tío Charlie por superar los constantes rechazos de su sobrina, que desconfía de él y lo relaciona con algunas desapariciones sospechosas, se mueven en paralelo a la irrupción de lo sexual en la trama y la personalidad de India.

La pulsión erótica y la pulsión de muerte se mueven de la mano en una derivación hacia lo macabro. Los ambientes llevan la atmósfera hacia el relato gótico en determinados fragmentos, mientras la evolución de India integra los conflictos del paso a la madurez de una forma tangencial: “ser adulto es ser libre”, explica, consciente de que una inteligencia como la suya está atrapada en ese entorno cerrado. La ruptura con la familia, que es al mismo tiempo la ruptura con la niñez por la irrupción del sexo, se ve alterada por ese personaje distorsionador que es el tío Charlie: lo que no sabemos de su pasado es una incógnita inquietante y su marcado atractivo masculino hace que se cargue los roles familiares por su simple presencia. Ser adulto no es necesariamente ser libre: en el proceso de crecimiento de India hay algo oscuro que aflora poco a poco con el sexo. En última instancia, Stoker puede ser uno de los relatos más brillantes sobre el paso de la infancia a la madurez que hemos visto últimamente, por la audacia de estar construído en la mezcla de géneros: no solo evita los lugares comunes sino que se apoya en la confusión que el tema pide.

fc2af131fc80184be1c460ca2c1a7fc1Una película hecha de distancias
El guión de Wentworth Miller (el Michael Scofield de Prison Break) es sorprendentemente sólido. Más allá de ciertas elecciones discutibles en su conclusión o algunos métodos de dosificación de información que se pueden criticar si nos ponemos quisquillosos, funciona realmente bien. Pero el maestro aquí es Park Chan-Wook. Su puesta en escena es brillantísima en cada encuadre. Consigue mantener el suspense y sujetar un estilo general a pesar de esos constantes giros estilísticos. Es capaz de replicar las marcas de género más claras y, al mismo tiempo, huír del canon en los momentos en los que es más cómodo dejarse llevar por él. El director coreano se ha replanteado la planificación de las comidas familiares convirtiéndolo en algo sutilmente complejo, igual que lo ha hecho con los planos-contraplanos más automáticos. Tal vez no se note a simple vista, pero contruye unas tensiones que superan el tópico con firmeza y hacen llegar a la película a logros con los que no se contaba.

Al margen de eso, dónde quizás se nota más la brillantez de Park Chan-Wook es en el uso de las distancias entre los personajes, la proxémica. A India no le gusta que nadie le toque. Rechaza abrazos y besos de su familia constantemente, en lo que es una marca visual que relata su progresiva sexualización. Hay un piano en la casa que toca de vez en cuando, sola. En un determinado momento, se encuentra a su madre y su tío tocándolo a cuatro manos: han invadido su espacio y entre ellos hay una proximidad casi obscena, especialmente cuando venimos viendo el mundo desde la perspectiva de India. Esa proximidad es una línea que se ha cruzado y que funciona como detonador de la progresiva confusión física de la protagonista. En una ensoñación, tío Charlie se sentará al piano con India, y esta sufrirá la tensión de tener a alguien ocupando su espacio, que se revelará después como una tensión sexual latente. En el momento en que India ve que se consuma el affaire entre su madre y su tío sale corriendo arrebatada a encontrarse con Whip (Alden Ehrenreich), un apuesto compañero de instituto que la ha defendido ante los típicos adolescentes gilipollas. Por primera vez, rompe las distancias por iniciativa propia y le besa, pero al abrir la puerta al sexo la abre, siguiendo la lógica de la película, a la muerte.

La distancia entre los personajes es un tema del que se habla, es un tema que se siente en lo psicológico y que se ve en lo directamente físico. Park Chan-Wook junta en la riqueza de su uso la potencia del guión con la complejidad de los conflictos y la increíblemente bien dosificada tensión sexual que es la base de todas las pulsiones que inundan el filme en un choque entre la vida y la muerte. Entre la frialdad y oscuridad de unos ambientes y la exhuberante luminosidad y calidez de otros, entre lo trascendente y lo cotidiano, la película se desboca con la ruptura de esta norma interna de distancia. Entre giros y un suspense creciente, se llega a un final que cumple con la lógica de la película y soluciona gran parte de los conflictos dramáticos pero plantea otras cuestiones que quedarán sin resolver.

- Cibrán Tenreiro / Cristóbal Soage


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Comentarios

2 comentarios hacia “Película del mes”

  1. Vi el trailer de esta película ayer, no ese que ustedes tienen sino éste (http://www.youtube.com/watch?annotation_id=annotation_669078&feature=iv&src_vid=N4HIAwI4irs&v=if17N6y9DTw) y me pareció que estaba muy muy muy bien hecho, me gusto muchísimo el trailer y hoy que me consigo esta entrada en Tumblr no dude en leerla y ahora que sé que el que dirige es el mismo de “I’m a cyborg but that’s ok” no aguanto para verla. I’m a cyborg es una GRAN película (y la única que he visto de él, hasta ahora).

    Publicado por Gaba. | mayo 11, 2013, 1:37 am

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