Se llama Diamond Flash, y es una de las películas más sorprendentes del cine español de los últimos años. Tras pasar por Sitges 2011, se estrenó el pasado junio, y en otro movimiento innovador, únicamente en la plataforma de cine online Filmin. Ya lo dijimos -y no fuimos los únicos-: “en un panorama que se nos pinta como preapocalíptico, en el que muchas cosas van muy mal -entre ellas la producción de películas dentro de nuestras fronteras- ha visto la luz algo maravilloso, que podría parecer milagroso, pero que no lo es”. Su responsable es un tal Carlos Vermut, un madrileño dibujante de cómics, ilustrador, animador y ahora cineasta, que hasta el momento había firmado dos cortometrajes, Maquetas y Michirones, allá por el 2009, y que puso toda la carne en el asador con su ópera prima. De tal trabajo nació el que se convirtió en uno de los títulos del año, y más teniendo en cuenta el interés que están despertando y la gran calidad que están demostrando últimamente las creaciones que se forjan en los márgenes de la industria. La semana pasada, la película se lanzó en DVD, y Vermut continuó sacudiendo el panorama: en Sitges presentó su nuevo cortometraje junto a los cómicos Venga Monjas, tras hacerlo en el Festival de Cine Low Cost, Don Pepe Popi, en palabras de Luis Martínez, de El Mundo, “el más feroz cortometraje de los últimos 50 años”. ¿Estamos ante algo grande? No lo sabemos, pero por lo pronto, hemos podido hablar con Vermut, y preguntarle algunas cosas que nos rondan la cabeza:
Pregunta: Cuando alguien firma, casi sin querer, la película-fenómeno del año, ¿cuál es su reacción? ¿Qué esperabas sacar de ella cuando la escribías?
Respuesta: Creo que este año se están estrenando muchas películas maravillosas producidas en España. Extraterrestre, Blancanieves, Grupo 7, Carmina o revienta… Paradójicamente, creo que el cine español está viviendo uno de sus mejores momentos. El caso de Diamond Flash es el de una película hecha por alguien que quiere aprender a hacer cine y cree que hacer una película con los medios de los que dispone es la mejor idea. Cuando la escribía pensaba mucho en ello. Aprender a hacer cine, plantearme pequeños retos en los distintos aspectos de una producción que debía poder poder asumir. A nivel narrativo, interpretativo, de escritura. El crecimiento de la película ha sido ajeno a mí y en ese sentido tengo que dar las gracias a gente que la ha apoyado desde el principio, gente como Rizoma, Jordi Costa, Nacho Vigalondo o Desirée de Fez.
P. Se ha dicho hasta la saciedad que Diamond Flash es excéntrica, inclasificable, inexplicable… Tú defiendes que, en el fondo, no es tan rara. ¿Cuál es el hilo que une todo lo que vemos en ella?
R. Supongo que la clave es comprender que en Diamond Flash la trama es la excusa y no el fin. En una película convencional, la trama es el fin y los personajes son el medio que hace que esa trama avance. En otro tipo de película, si, pongamos, el personaje X recoge un maletín, X es la excusa para conocer qué sucede con el maletín. En Diamond Flash, el maletín carece de importancia, el que importa es X.
P. Una de las grandes sorpresas de la película es el reparto: actores desconocidos que nos regalan algunas de las mejores interpretaciones del año. ¿Qué te ha llevado a descubrirlos?
R. Las ganas de rodar. Las ganas de conocer nuevos actores y trabajar con ellos, de aprender de sus procesos. Ellos me han enseñado muchísimo.
P. Almodóvar, Haneke, Sono, Tarantino, Lanthimos… Se ha hablado de incontables referencias -y muy diferentes- que se pueden apreciar en Diamond Flash. ¿Hay alguna en especial que hayas tenido en la cabeza durante la creación de la película?
R. Muchas veces no eres realmente consciente de una referencia hasta que alguien la señala, y cuando alguien señala una referencia suele ser de algo que esa persona previamente conoce. Por supuesto hay mucho del cine que me gusta y me interesa. Directores que tienden a revisar el género: Jess Franco, Godard, los Coen; series como Breaking Bad, Lost; cómics como los de Maruo; películas como El extraño viaje de Fernando Fernan Gómez, cine oriental como el de Sion Sono, Park Chan Wook, Miike, Kim Ki Duk, Masumura… Mil cosas. Pero esas influencias prefiero que funcionen en la esencia, en el fondo y no en la forma, en la manera de comprender el cine desde su base. No me imagino calcando un plano de Haneke en plan homenaje.
P. Y como -los también muy distintos- Frank Miller, Álex de la Iglesia, Marjane Satrapi, Gipi…, has pasado del cómic al cine: ¿consideras que ha sido una especie de evolución natural en tu obra?
R. No me gusta usar la palabra evolución, porque es en cierto modo dar por hecho que el cómic es un fin para llegar al cine, cuando el cómic es un medio que, personalmente, me parece muchísimo más complejo en su concepción. Aunque, a nivel de producción, es más difícil hacer una película que un cómic, hacer un buen cómic me parece más complicado que hacer una buena película. Las variables que maneja un autor de cómics son más complejas y sutiles que las del cine. Aunque, por supuesto, haber dibujado cómics me ha facilitado mucho comprender la narración desde un punto de vista esquemático, casi analítico. Es un tema interesante el de la narrativa. Para mí es el gran enigma. Y aquí hablo en términos generales. cómic, cine, literatura, teatro…
P. Como tú mismo dices, y de lo que eres ejemplo, el talento surge siempre desde fuera del engranaje industrial, y es este engranaje el que acaba por alimentarse de él. ¿Está el cine español en este momento negativo y necesitado de nuevas ideas? ¿Es este el camino que debería seguir para conseguirlas?
R. No tengo claro que el talento surja siempre al margen de la industria. Ha pasado muchas veces, pero también sale gente como J. Bayona, que empezó directamente en la industria y acaba de reventar la taquilla. Hay de todo. Me cuesta un poco afirmar que la solución sea hacer películas de de 20.000 euros, porque ese es un proceso mío, personal, y cada uno tiene que tener el suyo. Lo que sí me parece interesante es que exista esa posibilidad, que ahora se pueda hacer, pero no creo que sea la única, ni debe serlo. Creo que se está viviendo un cambio, y creo que es nuestra responsabilidad, de cada uno, como individuos, pensar qué vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer a partir de ahora. Pero creo que tiene que ser un proceso individual de intentar hacer las cosas lo mejor que podamos con los medios que podamos.
P. Tu película, y El señor, de Juan Cavestany, han sido los títulos nacidos en los márgenes de la industria que por fin han conseguido poner el foco en este cine. ¿Hay algo, más allá de sus circunstancias de creación, que relacione estas dos propuestas?
R. La falta de miedo y una inquietud a la hora de experimentar con el lenguaje cinematográfico. El haberlas hecho desde el placer y no desde una pretensión puramente económica.
P. Si las subvenciones y las ayudas parece que son ahora privilegios de otro tiempo, ¿en la situación actual crees que los cineastas con ideas registradas deberían de dejar de esperar por las ayudas y lanzarse a autofinanciar sus proyetos?
R. Es un poco lo de antes. Depende del caso. Hay personas que son capaces de hacerlo y otras no. Al final todo depende mucho de cosas muy personales. Del dinero o de la capacidad de cada uno para afrontar un largo por su cuenta. Simplemente es otra manera de ver el cine. Yo animo a la gente a que sean honestos. Eso no quiere decir que les esté diciendo: “Hipoteca tu casa y haz una película”, si no: “Ante todo ten claro qué tipo de cine quieres hacer y sé honesto con ello”. Cuanto antes descubras si tu proyecto necesita 500.000€ o 50.000.000€ mejor te irá.
P. ¿Puedes hablar ya de tu próximo proyecto? ¿El éxito de Diamond Flash ha hecho que el panorama sea ahora muy diferente para ti?
R. Diamond Flash me ha facilitado enormemente poder realizar la segunda película. En ese sentido me siento absolutamente satisfecho. La nueva película se llama Magical Girl y es un thriller con un toque tragicómico. Estoy muy contento con cómo está quedando todo y esperamos empezar a rodar a principios del año que viene.










Muy grande este tipo, eleva a la màxima potencia el hecho de poder realizar tus sueños con lo bàsico.
Publicado por Cristòbal Málaga | octubre 19, 2012, 10:59 am¡Su arrojo inspira, ciertamente!
Publicado por los35milimetros | octubre 19, 2012, 12:17 pm