Con el Festival de San Sebastián recién finalizado -en el que el francés François Ozon y el cine español se alzaron como los máximos triunfadores-, comienza ahora otra de las citas más importantes del cine en la península. El Festival de Cine Fantástico de Sitges, el certamen de la localidad barcelonesa que llega este año a su 45ª edición, y que ha hecho del cine de terror, la ciencia-ficción, y, en definitiva, como su título glosa, el cine fantástico, su propia marca, da hoy su pistoletazo de salida. Hasta el próximo domingo 14, el festival enseñará sus cartas y hará las delicias de miles de personas que pasarán por sus salas. El año pasado, la vencedora del certamen fue la irreverente Red State (Kevin Smith, 2011), ¿qué película se llevará el máximo galardón este año? Nosotros seleccionamos un puñado de títulos de su sección oficial a competición que, por lo pronto, consideramos de lo más apetecible de la edición:
Uno de los títulos del año
Lo nuevo del enfant terrible del cine francés Leos Carax -un anagrama de su nombre de pila Alexandre Oscar Dupont- fue, junto a su gran competidora, Amor, de Michael Haneke, que acabó liderando el palmarés, la película mejor recibida en la pasada edición de Cannes y la más seria candidata a la Palma de Oro. En Sitges se podrá ver Holy Motors, la demencial propuesta del cineasta galo, la historia de un hombre en un futuro no muy lejano que viaja entre sus diferentes vidas reencarnándose en un monstruo, un asesino, un dueño de una multinacional y un padre de familia. El a priori -y a juzgar por las críticas, también a posteriori- fascinante viaje por el tiempo, los personajes, el cine o la vida, entre otras cosas, del director responsable de las aclamadas Mala sangre (1986) y Los amantes del Pont-Neuf (1991) y su controvertida Pola X (1999) es una de las citas ineludibles del certamen. En ella cuenta con las actuaciones de Denis Lavant o Eva Mendes, habitual de taquillazos americanos, y otras ¿interesantes? elecciones como la estrella del pop Kylie Minogue. ¿Sorprenderá aún más?
¿Una de las sorpresas del año?
Ya lo dijimos cuando daba su pistoletazo de salida el siempre interesante Festival de Locarno, en el que se proyectaba. El boca a oreja que ya había resonado por el mundo del cine acerca de Berberian Sound Studio, de Peter Strickland, nos hizo poner el punto de mira en la película. El director británico hizo bastante ruido en 2009 con su visceral debut -en rumano- Katalin Varga, y, ahora, en su país de origen, ha firmado lo que parece que será una de las sorpresas de la temporada: ha arrasado en su premiere en Edimburgo y ha conseguido las críticas más envidiables. Se la ha calificado como una mezcla del clásico giallo italiano y el mejor David Lynch -y el más angustioso-, y para definir su magistral juego cinéfilo ha sido referenciada Persona (1966), una de las obras maestras de Ingmar Bergman. ¿Es para tanto? La película es la historia, ambientada en la Italia de los años 70, de un ingeniero de sonido de una película de terror de serie B y los extraños acontecimientos en los que se ve envuelto durante una noche de trabajo. Este es su trailer: desde ya, una imprescindible.
El último festín de Cronenberg padre
Ya antes de formar parte de la sección oficial de Cannes, Cosmopolis, lo nuevo del siempre contundente David Cronenberg, era uno de las cintas más esperadas de la temporada. El cineasta canadiense, que empezó su carrera en la ciencia ficción y el terror (casi Serie B) de los años 70 y se fue labrando una interesantísima carrera -con sus altos, muy altos, y sus bajos, muy bajos-, volvía a la Costa Azul con una de sus propuestas más arriesgadas, la adaptación de la novela homónima de Don Delillo, la pesadilla crítica hacia el fin del capitalismo y la sociedad moderna. La película está protagonizada por Robert Pattinson -sí, el vampiro de Crepúsculo- en el papel de un joven y vanidoso multimillonario que una mañana decide cruzar a bordo de su limusina toda la ciudad para hacerse un corte de pelo en la peluqueria de su infancia. Y lo acompañarán actores de la talla de Paul Giamatti, Samantha Morton o Juliette Binoche. Las cosas como son, no salió muy bien parada de Cannes… ¿pero cómo lo hará de Sitges?
El primer festín de Cronenberg hijo
Y mientras papá David firma su vigésima película, el hijo Brandon factura su ópera prima. Coincidencias, lo hizo en la misma edición de Cannes en la que su padre presentó película. El pasado mayo compartieron avión, suponemos, para presentar, junto a Cosmopolis, Antiviral. El debut de Cronenberg Jr. no compitió por la Palma de Oro, sin embargo, sino en la sección Un Certain Regard del certamen. El inconfundible estilo de su padre, que se nutre de una visceral y casi surrealista representación de historias violentas, sórdidas y oscuras, parece que ha dejado marca en su hijo. Antiviral va, agárrense, sobre un empleado de una clínica que vende a fans obsesivos inyecciones de virus vivos cultivados por celebridades enfermas. Y esperamos que sea capaz de desprenderse de la sombra de su padre. Por lo pronto, llega a la ciudad catalana con un premio a Mejor Ópera Prima Canadiense conseguido en el reciente Festival de Toronto, ¿dará aquí la campanada?
Las tinieblas nacionales
El festival verá cómo se ponen de largo tres películas facturadas dentro de nuestras fronteras. Una de ellas será El bosque, de Óscar Aibar (El gran Vázquez, 2010), una interesante historia de fantasía ambientada en la Guerra Civil sobre una familia del Bajo Aragón que esconde un secreto ancestral: cerca de la masía donde vive aparecen unas misteriosas luces que se hacen visibles solo dos noches al año, entre la maleza de un extraño bosque. El siempre solvente Àlex Brendemühl es la cabeza de reparto de este drama que se vertebra alrededor de la tradición familiar, según la cual las luces son una puerta a otro mundo, de donde nadie vuelve al cruzarla. Por otra parte, tras haber pasado ya por Toronto, se estrenará Insensibles, el debut de Juan Carlos Medina sobre un inquietante descubrimiento de su pasado por parte de un neurocirujano enfermo (también, coincidencias, Àlex Brendemühl), y El cuerpo, de Oriol Paulo, el debut del guionista de Los ojos de Julia (Guillem Morales, 2010), el oscuro thriller protagonizado por Belén Rueda, José Coronado y Hugo Silva, elegido para la inauguración del certamen.
La ciencia-ficción made in Sundance
La última edición del Festival de Sundance incluyó en su palmarés a una película que de buenas a primeras no parecía sobresalir sobre el resto, pero que acabó demostrando tener la suficiente chicha como para encandilar al personal. Safety Not Guaranteed, la ópera prima de Colin Trevorrow, protagonizada por las nuevas caras de la comedia americana Aubrey Plaza, Mark Duplass y Jake Johnson, fue esa película, galardonada con el Mejor Guion en el certamen. El film se erige sobre un trío de empleados de una revista de investigación que descubre un anuncio clasificado donde se busca un socio para viajar en el tiempo. La ciencia-ficción, el drama, el romance y la comedia se dan la mano, y parece que de la mejor manera, en este título que ha gustado, y mucho, al otro lado del charco. Por su parte, el festival norteamericano también asistió a la pequeña ciencia-ficción de Robot & Frank, de Jake Schreier, en la que Frank Langella da vida a un anciano al que sus hijos regalan un robot para que lo cuide y se preocupe por él. La película también consiguió una cálida acogida, si bien no al nivel de Safety Not Guaranteed, pero que augura otra buena recepción a este lado del Atlántico.
La comedia negra en la ¿peligrosa? campiña inglesa
El director británico Ben Wheatley fue el responsable de una de las sorpresas del año pasado, Kill List, una de terror sobre un soldado reconvertido en asesino a sueldo, que suscitó odios y amores a partes iguales. La expectación era alta al conocerse que su nuevo proyecto, Sightseers, podría incluirse en la selección de Cannes. Tras su aparición entre las películas incluidas en uno de los festival paralelos, la Quincena de los Realizadores, entre títulos como Sueño y silencio, de Jaime Rosales, o No, de Pablo Larraín, los elogios no tardaron en llegar. Sightseers es la historia de Tina y Chris, una joven pareja en su primer viaje de camping en caravana por la campiña inglesa, que se ve envuelta en lo más indeseable durante unas vacaciones: un asesinato. En clave de comedia negra, la película fue, sin duda, un éxito, al pisar la Croisette, lo que ayudó a Wheatley a consagrarse como un nuevo talento a tener en cuenta, algo que apuntaba desde haber llamado la atención con su debut también cómico Down Terrace (2009).
Un poco de noir del sureste asiático
De la cinematografía tailandesa no nos llegan muchos nombres, obviando el cineasta que desde hace unos años está en boca de todo el mundo, por muy difícil que sea pronunciar su nombre: Apichatpong Weerasethakul. Quizás el otro director de más renombre originario del país del sureste asiático sea el no más fácil de pronunciar Pen-Ek Ratanaruang, conocido por haber firmado películas como el romance Vidas truncadas (2003) o el thriller Invisible Waves (2006), con la que llegó a pasar por la Berlinale. Su nueva Headshot, estrenada ya el año pasado, ha sido, ahora, la elegida para representar a su país en la lucha por el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa. La película promete ser un sólido ejercicio de cine negro, sobre el descenso a los infiernos de un policía al que chantajea un político. Según sus críticas, Ratanaruang se basa en la oscura corrupción de la Tailandia actual para firmar un tenso y muy recomendable thriller.
El bizarrismo post-neumáticos asesinos
¿Os suena Mr. Oizo? El músico electrónico francés que comenzó su carrera con aquella famosísima Flat Beat (ved el videoclip aquí, segurísimo que la conocéis) allá por el 1999, siguió sacando discos hasta el año pasado, y comenzó a hacer películas hace dos. Quentin Dupieux, su nombre de nacimiento, dirigió la gamberra Rubber, que se presentó en 2010 en Cannes y en el mismo festival que nos ocupa. La película, una comedia negra y bizarra que daba la vuelta a las películas de acción de los años 70, narraba la historia de Robert, un neumático abandonado en el desierto americano que cobraba vida para ir destruyendo todo lo que se encontrase a su camino. Sorpresas atrás, este año llegó con Wrong a Sundance, que si bien no tuvo una recepción como Rubber, siguió la senda abierta por su ópera prima: una road movie surrealista y, también bizarra, sobre un joven que busca, tras haberse perdido, al amor de su vida, su perro. Dupieux no ha conseguido pasar el corte para toda la crítica, pero el humor de sus propuestas están consiguiendo ponerle la etiqueta de “director de culto” en plena frente.
Pero no queda ahí la cosa. En la localidad barcelonesa también competirá el terror de El hombre de las sombras, de Pascal Laugier, que llamó la atención con su admirable Martyrs (2008); el thriller gore con Eli Roth a la cabeza Aftershock, de Nicolás López; Compliance, la interesante segunda película de Craig Zobel; Chained, lo nuevo de la hija de David Lynch, Jennifer Chambers Lynch o una gran representación del cine extremo asiático, con, por ejemplo, Nameless Gangster, de Yun Jong-bin, Rurouni Kenshin, de Keishi Ohtomo, o The Weight, de Jeon Kyu-hwan, ganadora del Queer Lion en el reciente Festival de Venecia. Y fuera de competición, títulos tan imprescindibles como Pietà, de Kim Ki-Duk (reciente León de Oro en Venecia), Frankenweenie, la vuelta a la animación de Tim Burton, Keyhole, lo nuevo de Guy Maddin, La noche de enfrente, del desaparecido Raúl Ruiz, Looper, la ciencia-ficción de Rian Johnson, la prometedora Animals, de Marçal Forés y la esperada Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, Beasts of the Southern Wild, el debut-fenómeno de Benh Zeitlin o Mekong Hotel, el nuevo mediometraje de Apitchatpong Weerasethakul, entre muchos otros. Podéis consultar toda la información del festival en su página web.










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