¿Qué tienen en común un leopardo y los Alpes suizos? No mucho. Aunque los habitantes ciudad de Locarno sí saben contestar a esa respuesta. Ni a ellos ni a nadie sorprendemos si decimos que los festivales son prácticamente las citas más importantes del cine de autor. Desde ellos se nutre la temporada cinematográfica con las propuestas más interesantes, que necesitan verse impulsadas desde un punto de vista artístico y creativo, lejos del inquisidor mercado industrial que rige el panorama desde su ángulo más económico. Afortunadamente, existen interesantísimos certámenes -si obviamos los grandes europeos, Berlín, Cannes, Venecia o San Sebastián- que se han conseguido erigir como una fuente de lo mejor de este cine a nivel internacional. Un claro ejemplo de esto es la cita que todos los años tiene el celuloide en la susodicha Locarno, una turística ciudad de la Suiza italiana. Su calidad se ha mantenido desde su creación en 1946 quizás por su encanto: el corazón del certamen son las proyecciones al aire libre en la Piazza Grande, principal plaza de la ciudad. Durante su historia, cineastas como Claire Denis o Jafar Panahi se han llevado su máximo galardón, el Leopardo de Oro. Y desde el 2009, el anterior director de la Quincena de los Realizadores de Cannes, Olivier Père, ha tomado sus riendas para mejorarse continuamente en su selección: el año pasado, cintas como Un amour de jeunesse (Primer amor), de Mia Hansen-Løve, o Abrir puertas y ventanas, de Milagros Mumenthaler, triunfaron en la ciudad alpina. Ayer se dio a conocer la selección de la edición de este año -que tendrá lugar del 1 al 11 de agosto-, y es sorprendentemente jugosa. Nosotros elegimos unos cuantos títulos que, seguro, darán que hablar:
Dentro de la sección Internacional, la más importante del certamen -cuyo jurado está presidido este año por el ganador de la Palma de Oro de Cannes en 2010, Apichatpong Weerasethakul-, se encuentran algunos títulos interesantísimos que no se pueden perder de vista:
Berberian Sound Studio, de Peter Strickland
El director británico Peter Strickland hizo bastante ruido en 2009 con su visceral debut -en rumano- Katalin Varga, y, ahora, en su país de origen, ha firmado lo que parece que será una de las sorpresas de la temporada: ha arrasado en su premiere en Edimburgo y ha conseguido las críticas más envidiables. Se la ha comparado con el mejor David Lynch -y el más angustioso-, y para definir su magistral juego de cine ha sido referenciada Persona (1966), una de las obras maestras de Ingmar Bergman. ¿Es para tanto? La película es la historia, ambientada en la Italia de los años 70, de un ingeniero de sonido de una película de terror de serie B y los extraños acontecimientos en los que se ve envuelto durante una noche de trabajo. Este es su trailer: desde ya, una imprescindible.
A última vez que vi Macau, de João Pedro Rodrigues y João Rui Guerra da Mata
João Pedro Rodrigues, el enfant terrible portugués, es uno de nuestros directores imprescindibles, tras haber firmado las estupendas O fantasma (2000), Odete (2005) y Morrer como um homem (2009). Junto al realizador João Rui Guerra da Mata ha filmado dos cortometrajes en los últimos cinco años: China China (2007) y Alvorada vermelha (2011), un interesante díptico que funciona como un diálogo entre Portugal y el Lejano Oriente, en que la poesía de sus imágenes retrata la vida de una mujer china en Lisboa y el pintoresco mercado de la excolonia lusa en territorio cantonés, Macao. En su primer largo en conjunto, A última vez que vi Macau, que fue concebido como un documental pero, según ellos, “puede acabar siendo un filme de aventuras”, retratan y profundizan en la situación actual de la exdependencia a través de sus propias figuras y de la de la artista Cindy Scrash.
Der glanz des tages (The Shine of Day), de Tizza Covi y Rainer Frimmel
La pareja de cineastas italoaustríaca Tizza Covi y Rainer Frimmel, responsable de la estupenda La pivellina (Non é ancora piú domani) (2009), que se llevó un premio en la Quincena de los Realizadores de Cannes y posteriormente triunfó en el Festival de Gijón, vuelve con su segundo largo de ficción. Der glanz des tages (The Shine of Day) es la historia de un joven y exitoso actor que trabaja en importantes teatros en Viena y Hamburgo, en los que pierde paulatinamente el contacto con la realidad, hasta que comienza a darse cuenta de la dureza de la vida al conocer a un mendigo y encarar el destino de su vecino. El estilo del cine de Covi y Frimmel, curtidos en el documental, es sincero y realista, y se encuentra a medio camino entre la contemplación y la cruda ficción social, con semejanzas al de los Dardenne.
Entre las cintas seleccionadas en la sección principal del festival encontramos otras no menos interesantes que las nombradas arriba: Jack and Diane, del realizador de cine indie estadounidense Bradley Rust Gray (la estimable The Exploding Girl, 2009), sobre un turbio romance entre dos jóvenes lesbianas; Los mejores temas, del director mexicano Nicolás Pereda (Perpetuum Mobile, 2009 o Verano de Goliat, 2010), sobre una madre y un hijo trastocados por el repentino regreso del padre; Polvo, del guatemalteco Julio Hernández Cordón -y que cuenta con financiación española-, sobre rodajes, secuestros y esperanzas en un pueblo del país centroamericano; Mobile Home, del habitual coguionista de Joachim Lafosse, François Pirot; o La fille de nulle part, del reputado cineasta francés Jean-Claude Brisseau.
Por su parte, en la sección Cineastas del presente, dedicada a dar a conocer nuevos talentos del cine a través de sus óperas primas, destaca un nombre entre una lista de cineastas dispuestos a ser descubiertos:
Arraianos, de Eloy Enciso
La única entrada española en el festival viene de la mano del documentalista lucense de nacimiento y valenciano de adopción Eloy Enciso. Tras su debut Pic-Nic (2007), que se centraba en las vacaciones y el tiempo libre a través de un grupo de personas de veraneo en Benidorm, se desplaza a la frontera entre Ourense y Portugal, la raia seca, cuyos habitantes son conocidos precisamente como arraianos. El documental, que habla de la compleja e interesante historia de la zona fronteriza donde confluyen los dos pueblos, idiomas e identidades, pretende construir un retrato de este lugar y sus habitantes a partir de los paisajes y vecinos de A Forxa, una pequeña aldea de esta zona. Su calidad viene avalada por la buena recepción que ha tenido en sus pases en los circuitos de críticos, y confiamos en que el de Locarno no sea una excepción.
Y por último, fuera de concurso no disminuye la calidad de las propuestas; desde películas que se esperaban para los grandes certámenes europeos hasta mediometrajes o obras algo más diferentes de cineastas consagrados, pasando por éxitos de otros festivales:
Lore, de Cate Shortland
En Locarno tendrá lugar la premieres de Lore, la segunda cinta de la interesantísima directora australiana Cate Shortland, de la que hablamos como posible competidora de Venecia 2012. Tras su estimulante debut Somersault (2004), con la que se ganó comparaciones con el cine de Andrea Arnold y el de Isabel Coixet, que representaba a la perfección en el retrato de la adolescencia truncada en Somersault. Ahora tiene lista Lore, la historia de la hija de un comandante de las SS, que tras el fin de la II Guerra Mundial intenta cruzar Alemania con sus hermanos para protegerlos junto a sus abuelos en Hamburgo. Su talento en su primera película rebosaba sus fotogramas, y sugería que su carrera sería algo interesante.
Ruby Sparks, de Jonathan Dayton y Valerie Faris
Ruby Sparks es el esperado segundo título de la pareja de realizadores Jonathan Dayton y Valerie Faris tras su debut en el cine con la deliciosa Pequeña Miss Sunshine (2006). Los cineastas -marido y mujer- californianos, que forjaron su carrera en el mundo del vídeoclip, tienen listo su nuevo trabajo, cuya historia se centrará en Calvin, un joven escritor interpretado por Paul Dano, que decide poner remedio a su bloqueo mental creando el personaje de una chica, Ruby, que de forma inesperada e inexplicable acaba por hacerse real. La chica está interpretada por Zoe Kazan, guionista de la película y también pareja en la vida real de Dano. Junto a ellos estarán Annette Bening, Antonio Banderas o Chris Messina, ¿quién no le tiene ganas a la película?
Por su parte, se estrenarán en la ciudad suiza más títulos interesantes. La directora griega Athina Rachel Tsangari (responsable de la brillante Attenberg, 2010) presentará su nuevo mediometraje-instalación artística The Capsule, la japonesa Naomi Kawase hará lo propio con su nuevo Chiri (Trace), el esrilanqués Vimukhti Jayasundara las acompañará con su Light in the Yellow Breathing Space y el filipino Raya Martin, con The Great Cinema Party. Y a la vez, por Locarno pasarán No, de Pablo Larraín, Sightseers, de Ben Wheatley y Camille redouble, de Noémie Lvovsky -tras encandilar en la Quincena de los Realizadores de Cannes-, la comedia norteamericana Bachelorette, de Leslye Headland, y Wrong, de Quentin Dupieux -tras pasar por Sundance-, o Magic Mike, el último trabajo del prolífico y reputado Steven Soderbergh, que es capaz de sacar su mejor talento cuando no está exclusivamente influido por las grandes productoras. Todos los años el leopardo de Locarno saca sus garras, y cada vez lo hace con más fuerza: el certamen suizo es, se mire por donde se mire, una cita interesantísima. Podéis consultar la programación completa aquí.










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