El cine español está de enhorabuena. Teniendo en cuenta como está la cosa parece broma, pero no lo es, ni mucho menos. En un panorama que se nos pinta como preapocalíptico, en el que muchas cosas van muy mal -entre ellas la producción de películas dentro de nuestras fronteras- ha visto la luz algo maravilloso, que podría parecer milagroso, pero que no lo es. El responsable de ese algo tiene nombre y apellido, se llama Carlos Vermut, y ha dado a conocer hace unos pocos días su ópera prima como cineasta: Diamond Flash. Es esta una película hecha a base de ideas, de inteligencia, de trabajo y de entrega; basta con ver el resultado final para estar seguro. Vermut antes que director de cine es un reconocido dibujante de cómics (El Banyan Rojo). El éxito conseguido con esta faceta le ha servido para forjar su mirada como cineasta y, más material pero no menos importante, para ahorrar y poder sacar adelante por sí mismo un proyecto tan personal y arriesgado como estimulante y disfrutable. Gracias a la plataforma de vídeo online Filmin, cualquiera puede acceder a esta cinta, que es, sin miedo a exagerar, crucial para el cine español de esta época.
No vamos a decir lo que acabamos de decir y quedarnos tan anchos, semejante afirmación se merece una explicación. Para empezar, el hecho de que la cinta de un director tan nuevo como brillante se estrene para el gran público a través de un portal web accesible para una gran mayoría es una noticia muy positiva. Esto es democratizar la cultura, ponerla al alcance de las personas y lo demás son tonterías. Después, toca entrar en lo puramente cinematográfico. De esta película se podrían decir muchas cosas, más pronto que tarde será objeto de concienzudos análisis que darán buena cuenta de su importancia. Lo básico, es que Vermut ha construido una historia protagonizada por un grupo de mujeres cuyas vidas se relacionan, de una forma u otra, a través de la enigmática figura del superhéroe Diamond Flash. Todo lo demás que se pueda decir del argumento sobra. Nadie debería acercarse a esta cinta sabiendo demasiado de lo que cuenta, la sorpresa es un factor fundamental y no vamos a ser nosotros quienes la destripemos.
Vamos a lo fuerte, a intentar describir qué es Diamond Flash. Esta película es un drama social, una de superhéroes, una comedia de situación, es cine negro y reflexión existencialista, es denuncia, pop, acción y surrealismo. Es todo eso y más, y no nos hemos vuelto locos, o sí, pero, ¿acaso importa? Puede parecer imposible, es lógico, pero no lo es y eso es lo emocionante. Vermut toma incontables referencias -algunas las vemos pero seguro que hay muchas que se nos escapan- y las mezcla, las pasa a través de su brillante filtro y las convierte en algo genial y único, novedoso y emocionante. El director ha hablado en entrevistas de referentes como Haneke, Almodóvar, Sion Sono o Lars Von Trier y estos se ven. El que esto escribe tenía la sensación mientras disfrutaba de la película de estar viendo una mezcla imposible entre Quentin Tarantino, Jaime Rosales y Giorgos Lanthimos, y va en serio. Pero es que hay más: Vermut se atreve con temas duros y escabrosos, complicados de manejar con sensibilidad e inteligencia. Y no es que lo haga bien, es que está sobresaliente. ¿Puede una película hablar de maltrato y pedofilia, reflexionar sobre la vida, la muerte y el amor, tener escenas de acción y momentos desternillantes con bromas sobre la Jurado y la Dúrcal? Es más, ¿puede una película de un director novel basar gran parte de su fuerza en un reparto de actrices prácticamente desconocido, hacerlo con un lenguaje visual innovador y potente y rozar la perfección? Sí, esa película ya está aquí y verla cuesta menos de 3 euros.










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