¿Qué pasa con la tele? No descubrimos nada al decir que algunos de los trabajos audiovisuales más interesantes que hoy en día se realizan ven la luz a través de la pequeña pantalla. Trabajos que, en muchas ocasiones, pueden presumir de una calidad técnica y artística que nada tiene que envidiar a las mejores producciones cinematográficas. Las series de televisión ya no son un formato menor, hay numerosos ejemplos que certifican su gran estado de forma y grandes nombres que abalan la calidad y el interés de los productos. Podríamos teorizar sobre las razones que han llevado a las series de televisión a convertirse en uno de los fenómenos culturales más importantes del siglo XXI, pero creemos que lo mejor para entender la magnitud de lo que ocurre es ilustrar esta idea con algunos ejemplos.
La pasada edición del Festival de Venecia fue el marco perfecto para el estreno de algunos de los títulos cinematográficos más esperados de la temporada: Un método peligroso de David Cronenberg, Un Dios salvaje de Roman Polanski o Shame de Steve McQueen, por poner algunos ejemplos. Estas y otras grandes películas compartieron protagonismo en el Lido veneciano con una de las miniseries más aclamadas de los últimos años, facturada por la cadena estadounidense HBO y dirigida por Todd Haynes, responsable de títulos como I’m Not There (2007) o la magnífica Lejos del cielo (2002). Mildred Pierce es el título de la serie en cuestión, un retrato de la época de la Gran Depresión a través de la historia de una madre trabajadora dispuesta a cualquier cosa por la felicidad de su hija. A esta madre la interpreta la genial Kate Winslet y al resto del reparto le dan vida intérpretes como Melissa Leo, Guy Pearce o Evan Rachel Wood. Mildred Pierce es un ejemplo claro del poder que tiene la televisión estos días: un director de cine reputado, un reparto plagado de grandes intérpretes consagrados en la gran pantalla y uno de los festivales de cine más importantes del mundo se ponen al servicio de una producción de una cadena de cable estadounidense y la convierten en uno de los trabajos audiovisuales más importantes del año. Y no queda la cosa ahí; Haynes volverá a trabajar para la HBO dirigiendo el piloto de Dope, una serie sobre una ex-adicta a la heroína que se convierte en investigadora, que protagonizará Julianne Moore, con quien ya colaboró en Lejos del cielo.
El caso de Mildred Pierce no es único, si echamos la vista hacia atrás nos encontramos con la genial Ángeles en América (2003), también de HBO y dirigida por Mike Nichols (Closer, 2004, El graduado, 1967). Esta miniserie habla sobre los efectos de la aparición del sida en el Nueva York de los 80 a través de un grupo variopinto de personajes interpretados por gente como Meryl Streep, Al Pacino, Mary-Louis Parker, Emma Thompson, Justin Kirk o Patrick Wilson. Un retrato social y emocional magnífico, con una factura técnica y un nivel creativo sobresaliente que supone una de las cimas de la ficción televisiva de los últimos años. ¿El resultado de este trabajo? Aplauso unánime de la crítica, cinco Globos de Oro y 11 premios Emmy.
Las miniseries han demostrado su capacidad para hacerse con el favor de crítica y público y, quizás por eso, se siguen sucediendo proyectos interesantes que implican a grandes talentos y nos hacen mantenernos atentos. El próximo estreno marcado en rojo en la agenda está a punto de ver la luz, y lo hará ni más ni menos que en el Festival de Cannes. Hemingway & Gellhorn, dirigida por Philip Kaufman (Quills, 2000) y protagonizada por Nicole Kidman y Clive Owen es un drama biográfico centrado en el escritor Ernest Hemingway durante su matrimonio con la también escritora Martha Gellhorn. El hecho de haber sido seleccionada en Cannes hace que las expectativas sobre el resultado final sean muy altas, aunque habrá que esperar para ver las reacciones de la crítica.
Pero no solo de miniseries vive la televisión americana y no solo las miniseries interesan a los grandes nombres de Hollywood. Las series convencionales, con temporadas largas y continuidad a lo largo de años (si las cosas salen bien) también han despertado el interés de importantes talentos y, por lo que parece, es una tendencia en auge. Son muchos los nombres que de una forma u otra han compatibilizado su labor en el cine con su trabajo detrás de las cámaras de televisión: Rodrigo García, Michael Cuesta, Ryan Murphy, Alexander Payne, J.J. Abrams, etc. La lista podría seguir y uno de los nombres que podrían completarla es el de Martin Scorsese, el ya mítico director tenía una asignatura pendiente con la pequeña pantalla y la ha cumplido con creces con Boardwalk Empire,
una serie que ha emitido ya dos temporadas y en cuya producción está completamente involucrado el neoyorquino. El episodio piloto, que se emitió en septiembre del 2010, lo dirigió el propio Scorsese y sirvió como introducción inmejorable para una historia que se ajusta perfectamente a la filmografía del director. Situada en la Atlantic City de los años 20 del siglo pasado, en plena ley seca, la trama gira alrededor de Nucky Thompson, un político sin escrúpulos que ve en la prohibición del alcohol una oportunidad perfecta para hacerse rico a través de sus oscuros negocios. Un espectacular reparto integrado por Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald y Michael Pitt hacen brillar esta serie, considerada ya como otra genialidad del maestro Scorsese.
La televisión sirve para que directores consagrados sigan dando muestra de su talento pero también para que jóvenes con poca experiencia demuestren sus aptitudes. Es el caso de Lena Dunham, una actriz, directora y guionista de 26 años que tras su debut en el cine con Tiny Furniture (2010) ha dado el salto a HBO, convirtiéndose en la gran apuesta de la prestigiosa cadena en esta primavera. Girls es el título de la serie que Dunham escribe, dirige y protagoniza. A través de un sentido del humor crudo y a veces cruel, Dunham retrata la vida de un grupo de chicas neoyorkinas a medio camino entre la adolescencia y la edad adulta. Sin renunciar a un aire de modernidad cool, la serie consigue a través de ingeniosos diálogos y personajes carismáticos demostrar su calidad y su genuina personalidad. La crítica ha puesto por las nubes el trabajo de Dunham y, si la audiencia la respalda -ya ha conseguido la renovación-, Girls puede ser el trabajo que ponga definitivamente en el mapa el nombre de esta polifacética creadora.
Por si acaso todo lo que os hemos contado hasta ahora no os ha convencido de lo interesante que es la televisión de nuestros tiempos ahí van algunos datos más. En estos momentos hay tres directores que disfrutan de un gran status en el panorama cinematográfico actual profundamente implicados en proyectos televisivos de lo más interesantes. Uno de ellos es David Cronenberg, que según lo anunciado producirá y dirigirá el episodio piloto de Knifeman, una serie todavía sin cadena que la distribuya que contará la historia de un enigmático cirujano que, en su empeño por saberlo todo sobre el cuerpo humano y su funcionamiento, no dudará en emplear métodos poco convencionales. La idea original de la serie es de Ron Fitzgerald, productor involucrado en grandes éxitos televisivos de los últimos años como Weeds o Friday Night Lights.
El segundo de esta pequeña lista es Darren Aronofsky, que según lo que hemos podido leer está implicado en el desarrollo de un episodio piloto que, en caso de que la HBO de el visto bueno, se convertirá en una de las grandes apuestas de la cadena en el futuro. El proyecto en cuestión se llama Hobgoblin y se trata de una serie que mezcla elementos históricos y fantásticos para contar la historia de un grupo de magos que utilizan sus poderes para luchar contra Hitler. No sabemos en que estado se encuentra su producción pero, de salir adelante, podría convertirse en una de las ofertas más estimulantes surgidas de la televisión en los últimos años.
Por último hablamos de Cary Fukunaga (Sin nombre, 2009, Jane Eyre, 2011) que, no contento con ser uno de los realizadores jóvenes más prometedores del panorama actual, ha decidido probar suerte en la televisión -la HBO se ha hecho con el proyecto- de la mano de Mathew McConaughey y Woody Harrelson. True Detectives, que así se llama la serie en la que trabaja, tendrá un total de ocho episodios y todos ellos serán dirigidos por Fukunaga. La historia girará en torno a dos detectives interpretados por Harrelson y McConaughey que tras la reapertura de un caso de asesinato en serie en Louisiana verán como sus destinos se cruzan. A través de múltiples perspectivas y saltos temporales, True Detectives contará los pormenores del caso y seguro ofrecerá altas dosis de tensión e intriga de la más alta calidad.
Esta es solo una pequeña muestra de lo mucho que ofrece la televisión estadounidense actual, con unos estándares de calidad altísimos y un puñado de grandes obras a la altura de las mejores producciones cinematográfica. Está claro, cada vez es más difícil establecer las fronteras entre cine y televisión.










Interesante artículo
Publicado por Laura | abril 30, 2012, 8:44 pmGracias querida lectora
Publicado por los35milimetros | abril 30, 2012, 9:04 pm