Película del mes: ‘Drive’, de Nicolas Winding Refn

De vez en cuando aparecen, salidas de no sabemos bien donde, películas que consiguen traspasar la pantalla de cine y meterse debajo de la piel de los espectadores. Esas películas crecen poco a poco y acaban por convertirse en fenómenos que superan lo puramente cinematográfico y pasan a ocupar un lugar privilegiado en la memoria colectiva. Existen algunos ejemplos claros que ilustran esta idea y que ayudarán a entender lo que queremos decir: La naranja mecánica, Pulp Fiction, El club de la lucha… Hace tiempo alguien se inventó la etiqueta “película de culto” para dar nombre a este concepto, nosotros lo hacemos nuestro y nos atrevemos a sumar un título a la lista. Puede parecer exagerado y precipitado pero creemos firmemente que Drive tiene todo lo que hace falta para convertirse en icono. Por lo pronto es nuestra película del mes de enero, y estamos seguros de que el tiempo hará el resto. En la última edición del Festival de Cannes empezó el camino de esta cinta, y lo hizo con buen pie. Su director, Nicolas Winding Refn, se llevó el premio al mejor director y la mayor parte de la crítica alabó la película con palabras como “brillante obra maestra artesanal”, “lo que sale de la pantalla es intenso y perturbador”, “brutal y voraz” o “el mejor thriller del año”. Lo que nos llegaba de la Croisette no hacía más que alimentar nuestra impaciencia, se hablaba de una cinta de acción intimista, de una historia de amor con tiroteos y persecuciones, de una pareja protagonista que convertía cada plano en dinamita; se decían tantas cosas que nos resultaba difícil creer que todas se refiriesen a la misma película. Quizás eso sea lo mejor de Drive, su capacidad para mezclar tantos elementos (argumentales, estéticos, narrativos) y convertirlos en un todo único, en algo nunca visto con ingredientes tantas veces utilizados.

A grandes rasgos la película es la historia de Driver (Ryan Gosling) un tipo que, además de llevar una de las chupas más fardonas que se han visto nunca en una pantalla de cine, dedica su vida a los coches. Los arregla en el taller de Los Ángeles en el que trabaja para Shannon (Bryan Cranston), quien sabe que nadie es capaz de manejar como Driver lo hace, por lo que le consigue tareas más o menos honestas con las que ambos consiguen sacarse un dinero extra. Cuando Driver hace de especialista en las escenas de acción de las películas que se ruedan en Hollywood se juega el pellejo pero, cuando por las noches maneja su coche por las oscuras calles de Los Ángeles para ayudar a los ladrones que requieren sus servicios se juega mucho más. Por si la vida del protagonista estuviese carente de emociones Irene (Carey Mulligan), una mujer joven y guapa con un hijo pequeño, se muda al apartamento de al lado. Es cuestión de tiempo que la química entre ambos surja y también es cuestión de tiempo que el inquietante marido de Irene salga de la cárcel y lo complique todo un poco más. Sabemos ya todo lo que hay que saber para entender que esta película tiene elementos de sobra que la hacen interesante: un conductor experto que se mete en negocios sucios con peligrosas bandas de ladrones, una mujer hermosa de la que se enamora que resulta estar casada con un ex convicto y todos los daños colaterales que estas dos situaciones traen consigo.

Lee la entrada completa en nuestra película del mes

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