Las 10 mejores películas del 2011 (que vosotros habéis elegido)

Llevamos un buen rato pidiéndoos que nos ayudéis a elegir las mejores películas del año -las que se han estrenado en las salas comerciales de España- y ya tenemos los resultados. Y, junto a nuestra lista de películas que no hemos visto y películas que no deberían pasar desapercibidas, tenemos el año cubierto. Por poquito, se han quedado fuera del top 10 algunas de las más notables películas de este año, como lo son, desde la 15ª posición:

15. Somewhere, de Sofia Coppola
14. Mientras duermes, de Jaume Balagueró
13. El niño de la bicicleta, de Jean-Pierre & Luc Dardenne
12. Beginners, de Mike Mills
11. Attack the Block, de Joe Cornish

Pero no vamos a demorar más, y aquí están las mejores películas del 2011 que vosotros habéis elegido:

10. También la lluvia, de Icíar Bollaín

El último film de Icíar Bollaín es también uno de los mayores éxitos del cine español reciente, pasó el primer corte para formar parte de las películas extranjeras nominadas a los Oscar y ha tenido una de las mejores recepciones críticas del año en nuestro país, y aunque se dejó ver por primera vez en el 2010, lo cierto es que se estrenó a principios de enero del (ya) año pasado. Luis Tosar y Gael García Bernal protagonizan un drama social -escrito por Paul Laverty, habitual de Ken Loach, quien llevaba buscando realizador para su guion durante un buen tiempo- en el que un director y un productor de cine quieren hacer una película sobre Cristóbal Colón en una Sudamérica que en la actualidad está ocupada por otros problemas, como la pobreza, la hegemonía de las corporaciones multinacionales y la marginación de la población indígena.

9. Drive, de Nicolas Winding Refn

Fue la sensación en Cannes y en todo país en el que se fue estrenando a lo largo del año. A España llegó la semana pasada, y el film de Nicolas Winding Refn no hizo más que satisfacer las expectativas que se habían generado en torno a ella. Se llevó el premio a mejor director en el festival francés y recogió un buen puñado de galardones durante la temporada de las decisiones de los críticos. Protagonizada por Ryan Gosling, Drive cuenta la historia de un conductor especialista de cine que por la noche trabaja como chófer para delincuentes, que, bajo la tutela del estupendo y poco conocido -hasta ahora- director danés, se dispara prácticamente hasta el estatus de película de culto. Dadle un poco de tiempo.

8. Super 8, de J. J. Abrams

El mejor estreno de la baja temporada de verano, tanto en EE.UU. como en España, fue la esperada Super 8, una película capaz de tratar el más convencional blockbuster desde un original y remarcable estilo obra de la notable dirección de J. J. Abrams, nuevo mesías del audiovisual americano tras crear el fenómeno Lost (Perdidos) y dirigir algunas películas como la revisión de Star Trek. La película fue producida por Steven Spielberg, y cuenta la historia de unos niños de Ohio que grabando una película con una cámara de super 8 descubren el extraterrestre secreto de un terrible accidente de tren. Super 8 es un cálido homenaje a las películas de aventuras de los 80, como Los Goonies o incluso la anterior Encuentros en la tercera fase. ¿Es un refrito de los clásicos de Spielberg? La cinta ha demostrado ella solita que es algo más que eso.

7. Le Havre, de Aki Kaurismäki

Aki Kaurismäki ha demostrado con su hermético y característico estilo que sigue siendo uno de los directores más prestigiosos y respetados del panorama actual. La edición de Cannes de este año cayó rendida a su última obra, la brillante Le Havre, aunque se haya ido de vacío al conocer el palmarés del festival. Recibió el premio FIPRESCI, y la comunidad cinéfila se frotó las manos esperando una de las cintas que más prometían de la temporada. En España rondó los festivales de cine y se estrenó también la semana pasada. Le Havre narra las peripecias de un humilde limpiabotas cuya vida salta en pedazos cuando un niño inmigrante perseguido por la policía se cruza en su vida. La cinta es una de las imprescindibles del año.

6. The Artist, de Michel Hazanavicius

Se podría llegar a decir que The Artist es el título del año. Salió del todopoderoso horno de Cannes, donde se llevó el premio a mejor actor para su protagonista, Jean Dujardin, ha sido premiada por una gran cantidad de círculos de críticos, es la favorita en los Globos de Oro, y muy probablemente lo será en los próximos Oscar. Y lo que ya sabemos, porque ha sido repetido mil y una veces: es una película muda que se ha hecho en el 2011. The Artist es la historia de una gran estrella del cine mudo que, con la llegada del cine sonoro, corre peligro de quedar sepultado en el olvido. El film es otro homenaje, el de Michel Hazanavicius -un desconocido director francés que solo había dirigido la parodia francesa del agente James Bond (el agente OSS 117), algo que vuelve escéptico a cualquiera- y un inteligente productor, Thomas Langmann -que sabía muy bien lo que tenía entre manos-, a un cine que ya no existe, que es capaz de llevar a la mínima expresión la más pura esencia del séptimo arte, y con ello, llenar los corazones de todos los espectadores que la disfrutan.

5.-4. (I) El árbol de la vida, de Terrence Malick

Este sí fue el acontecimiento cinematográfico más esperado del año. Llevaba años en post-producción, llevaba temporadas anunciada y nunca llegaba a las secciones de los festivales, hasta este año, en el que la edición de Cannes llevaba escrito bien grande su título. El árbol de la vida es la quinta creación de Terrence Malick en 38 años -se dice pronto- y parece que supone un punto de inflexión en su carrera -ahora tiene tres proyectos en marcha-. Es su ejercicio cinematográfico más ambicioso y es la obra cénit de su estilo autorial. El árbol de la vida es la microhistoria de unos niños que crecen en una familia de la América de los años 50, y es la macrohistoria de la creación del universo, y de la vida. Es, ante todo, una película diferente, con pocas similitudes con lo que sale de la industria cinematográfica americana. Sería al cine narrativo lo que en la literatura la poesía es a la prosa, y puede ser que por ello, entre otras razones, haya dividido fuertemente tanto a la crítica como a los espectadores. Obra maestra para unos, gran fraude para otros. Se llevó la codiciada Palma de Oro en Cannes y una cosa es segura: no es una película más, es uno de los títulos de la década, y forma ya una parte importante de la historia del cine.

5.-4. (II) La piel que habito, de Pedro Almodóvar

La última película de Pedro Almodóvar llegaba a Cannes envuelta en una gran expectación -difiriendo poco de todos los estrenos del manchego en el certamen francés-. Pero este era diferente. Con La piel que habito, el director clamaba adentrarse en el cine de género por primera vez: un terror “sin sustos”, un thriller psicológico y una fría historia de venganza. Pero demostró que sus obras solo atienden a un único género: el género Almodóvar. Laureada más unánimemente en la Croisette que, por ejemplo, la ganadora de la Palma de Oro, El árbol de la vida -con la que ha empatado en este nuestro ranking-, se fue totalmente de vacío del certamen. La piel que habito cuenta la historia de un cirujano que tras perder a su mujer en un accidente de coche se lanza a investigar sobre la piel humana en una cobaya que llegó a su vida de la manera más indeseable. Almodóvar da un giro de 180º a su carrera y lo hace en un arrebatador impulso creativo, en donde nos brinda uno de los mayores exponentes de su incansable talento.

3. Melancolía, de Lars von Trier

Y Lars von Trier llegó con su Melancolía y deslumbró a todo el mundo (queriendo destruirlo). Si con su anterior Anticristo (2009) su transgresión alcanzaba límites que podían conseguir el descrédito de sus más fervientes fans, con su última obra fue capaz de suscitar las mismas (buenas) opiniones entre sus seguidores y sus detractores. La película utiliza la suntuosa boda de su protagonista para comenzar el declive tanto personal como terrenal de los personajes y de la humanidad: el planeta Melancolía se dirige hacia la Tierra y no hay nada que hacer. Poco se puede explicar que no se conozca ya sobre su trama o su brillante visión del apocalipsis. Lars von Trier alcanza aquí la mayor depuración de su estilo, una de las más asombrosas expresiones de su talento, y sorpresa, sorpresa, a su estreno, él mismo dijo que le parecía una “mierda”. Pero Lars es así, y Melancolía fue otra de las obras maestras estrenadas en el Cannes de este año, en donde se le quitó mérito injustamente gracias a la exagerada reacción a sus comentarios sobre Hitler. Ah, y se llevó el premio a mejor película en los Premios del Cine Europeo. ¿Lo mejor del año?

2. Midnight in Paris, de Woody Allen

El certamen francés también fue testigo del estreno del últimamente algo menos estimulante -en comparación con sus grandes obras- pero igualmente prolífico Woody Allen. Fuera de competición, la esperada Midnight in Paris inauguraba la edición de Cannes y la recepción no podía haber sido mejor. Una genialidad, el Allen más inspirado de los últimos años, brillante e hilarante, una de sus películas más originales o una pequeña maravilla. Todo esto se pudo leer en la prensa tras su primer pase, y no fue para menos: el mejor Woody Allen había vuelto. Por primera vez en años, empezaba a tener reales probabilidades de estar en la lista de los Oscar y, a día de hoy, las sigue teniendo. Y por si fuera poco, la cinta se convirtió en la más taquillera de Allen en los EE.UU., incluso superando a Annie Hall (1977) o Manhattan (1979). La cinta se construye alrededor de una suerte de hechizo que hace que un desolado escritor norteamericano de visita en la capital francesa se vea transportado a los artísticos y encantadores años 20. Imprescindible.

1. Cisne negro, de Darren Aronofsky

Y, por fin: Cisne negro. La última cinta del siempre polémico Darren Aronofsky, que se estrenó en España a principios de año, proveniente del Festival de Venecia del 2010, es la película que lidera este ranking. Tras obras como la transgresora Réquiem por un sueño (2000) o la laureada El luchador (2008), el director norteamericano llegaba al Lido con una interesante criatura bajo el brazo: la cinta sobre la historia de una brillante bailarina que vive completamente absorbida por la danza, la presión de su controladora madre, la rivalidad con su compañera y las exigencias de su severo director, lo que provoca en ella un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción. Cisne negro es un ejercicio fílmico deslumbrante, en la que cada fotograma es auténtico espectáculo, y en el que Aronofsky alcanza la cresta de su estilo autorial, entregándonos uno de los thrillers psicológicos más perturbadores y brillantes de los últimos años, inundado de barroquismos visuales, escenas paranoides y delirantes juegos cinematográficos. Y la grandiosa interpretación de Natalie Portman -se llevó el Oscar- ayuda, y no poco. Cisne negro sirvió para poner en el punto de mira a un director y a una actriz, y tuvo un gran éxito no tanto entre la crítica como entre el público. Pero su talento y fuerza son incontestables. Cine puro y duro.

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