Jeques, petrodólares y estrellas de cine

Este año, una de las películas que se han convertido en apuesta segura en la carrera de caballos que nos llevará a esa noche de febrero en el Kodak Theatre, está co-producida por los Emiratos Árabes Unidos. The Help (o Criadas y señoras en su distribución española), la cinta que narra -desde un punto de vista tan interesante como complaciente- la historia de las sirvientas negras que en los años 60 y en Mississippi, el profundo sur norteamericano, luchan por sus arrebatados derechos contra sus injustas dueñas blancas y la sociedad racista en la que se encuentran atrapadas, está producida por Hollywood (la ingente DreamWorks y otras compañías más pequeñas), en asociación con Image Nation Abu Dhabi, una de las incipientes productoras de cine que nacen de los territorios más prósperos del Oriente Medio. Bueno, y también participa Reliance Entertainment, filial de uno de los mayores conglomerados empresariales de la India, y otro tema que nos ocuparía otro especial bien repletito. Image Nation Abu Dhabi es responsable también este año de Contagio, la superproducción de autor de Steven Soderbergh, o el año pasado, de Camino a la libertad (The Way Back), el retorno de Peter Weir (Master and Commander, 2003, El show de Truman, 1998, y que este año forma parte del jurado del Festival de Dubai). La compañía de cine es una de las que surgen de los grandes grupos de empresas que se nutren del petrodólar -su presidente es Mohamed al Mubarak, también cabeza de Aldar, una gran compañía de inversión, gestión y desarrollo inmobiliario-, y en la que una buena proporción de sus trabajos de producción no son para películas precisamente pequeñas, ni para producciones que surgen tímidamente del mismo país del que es la productora. Y es que las grandes riquezas de los emiratos están entrando en Hollywood, y lo están haciendo por la puerta grande. Junto a esta compañía, también se hacen su hueco otras como FilmWorks, que produce la última secuela de Misión Imposible y participó en Syriana (Stephen Gaghan, 2005), o el Film Institute de Doha, en Catar, que co-produce la aclamada Y ahora, ¿adónde vamos? (Et maintenant on va où?) (Nadine Labaki, 2011) y la inminente Oro negro (Jean-Jacques Annaud, 2012) en la que veremos a Antonio Banderas, Tahar Rahim (Un Profeta, Jacques Audiard, 2009) y Freida Pinto (Slumdog Millionaire, Danny Boyle, 2008) en una historia de rivalidad entre emires árabes. Y, encima de todo esto, hace unos años, los jeques emiratíes se han sacado de la manga dos festivales, con sus respectivos mercados de películas, para convertir a los emiratos en mecas del cine. Pero ¿valen la pena?

En la tierra en donde tener el título de rascacielo más alto del mundo es cuestión de meses, en donde las mujeres de la alta alcurnia llevan las más caras prendas de diseñador debajo del niqab y en donde los inmigrantes paquistaníes trabajan 24 horas al día, se celebran los festivales de cine de Abu Dhabi y de Dubai. Actualmente, desde el día 7 de este mes hasta el 14, se celebra el segundo, y se podrá ver en la ciudad del Golfo Pérsico un puñado tanto de superproducciones hollywoodienses como títulos del circuito de festivales y pequeñas películas del país -las que más deberían importar-. El festival, cuya retransmisión estará prácticamente cubierta en su totalidad por Youtube, en un interesante movimiento entre los poderes económicos de oriente y occidente, se inauguró el pasado miércoles con el último regalo de Tom Cruise, Misión Imposible IV: Protocolo Fantasma, y cómo no, la estrella de la película se dejó ver por tierras de jeques -uno de sus escenarios-. El festival, especialmente consciente de su atracción de fans -y por ende, de más dinero-, les dedica parte de su atención a través de su Conoce a las estrellas en la alfombra roja, puesto que contará también con presentaciones de producciones americanas como My Week With Marylin (Simon Curtis, 2011), The Descendants (Alexander Payne, 2011) o J. Edgar (Clint Eastwood, 2011), probablemente, con sus protagonistas (Michelle Williams, George Clooney y Leonardo DiCaprio). Pero más allá de estrellas hollywoodienses, donde el certamen enseña su chicha y donde los jeques multimillonarios demuestran potenciar la creación propia del país, el festival de Dubai cuenta con tres secciones a competición: Muhr Arab (películas de países árabes, divididas en largometrajes, cortometrajes y documentales), Muhr AsiaAfrica (películas asiáticas y africanas, con la misma división) y Muhr Emirati (cintas de los Emiratos Árabes Unidos). Las secciones, aunque tengan poca repercusión a nivel del cine mundial, están a veces conformadas por películas que llegan al circuito de festivales con relativo éxito: en años pasados se han podido ver cintas como Amerrika (Cherien Dabis, 2009), Harragas (Merzak Allouache, 2009), Capitán Abu Raed (Amin Matalqa, 2007) o la estupenda Cuscús (La graine et le mulet) (Abdellatif Kechiche, 2007). Este año nutren el festival películas como la palestina Habibi, de Susan Youssef; la marroquí Amor en la Medina, de Abdelhaï Laraki, que ya participó en el Festival de Sevilla de este año; la interesante Si tu meurs, je te tue (Si te mueres, te mato), del director franco-kurdo Hiner Saleem; Taxi ballad, del libanés Daniel Joseph; la egipcia A whole one, de Hady El Bagoory; o incluso la singapurense Tatsumi, de Eric Khoo, laureada en la última edición de Cannes. Pero, una vez más, la mayoría de los títulos son desconocidos filmes que salen directamente de las canteras de producción de los países árabes.

Y menos mal. Visto lo visto, la industria cinematográfica es una inversión cada vez más interesante para las fortunas árabes, al encontrarse encajadas entre Hollywood y Bollywood, las únicas producciones que los cines emiratíes suelen proyectar, e intentar buscar una tercera opción que represente su economía y su cultura. El dinero lo puede todo, y el petrodólar, aún más, y si los habitantes de los burjs y las islas artificiales en forma de palmera son quienes de llevarse a su tierra estrellas como Tom Cruise este año o Colin Firth el año pasado, tienen más que capacidad para fomentar su propio cine, el cine de los países árabes, que está demostrando tener el suficiente mérito para erigirse como una importante industria en los próximos años. ¿Tomarán los jeques las decisiones correctas? A ver, a ver.

Acerca de estos anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s